Tan importante como elegir un buen colchón es elegir una base adecuada para el descanso. No sirve de nada cambiar de colchón si la base no está en perfectas condiciones, aunque la base esté aparentemente bien con el paso de los años no servirá de apoyo adecuado para el nuevo colchón…
La mejor forma de comprobarlo es colocarla verticalmente y observar si presenta hundimiento. Si está deformada el colchón cogerá la forma de la base y su vida útil se reducirá.
Al igual que en los canapés, tenemos que quitar el colchón, subir la tapa y ver si ésta presenta alguna curvatura.
En el caso de los somieres de lamas ocurre lo mismo, observaremos si le falta alguna lama y posteriormente confirmaremos al ponerlo en posición vertical que se encuentra recto.
Si al final, nuestra base no está en perfecto estado, tenemos que pensar en cambiarla, para ello tenemos varias opciones:
Bases Tapizadas: Es recomendable que la estructura sea de tablero de madera de 0,9mm para que aguante el peso. Asegurarnos que no es cartón prensado que se utiliza mucho en las bases tapizadas para abaratar costes. Simplemente dar unos golpes en el tablero para determinar el material.
Las de cartón tienen menos durabilidad, con la humedad y el peso se deforman más rápidamente.
Por otro lado es recomendable que incorporen perforaciones en el tablero para aumentar la transpiración del colchón y disipar la humedad.
Otro aspecto importante es el número de barras de tubo de acero que incorpore la estructura, también se puede tocar por la parte de atrás, donde está el fondillo de la tela. Lo recomendable sería que la base esté formada con 5 barras de acero transversales para darle mayor consistencia, aún así en el mercado se pueden encontrar bases con sólo dos o tres barras.
Además es conveniente que incorpore 6 patas de acero cilíndricas para lograr una mayor sujeción y evitar que oscile.
El tapizado es otro aspecto a tener en cuenta, podemos encontrar tapizadas en microfibra que son las más económicas pero están prácticamente en desuso porque se quedan los pelos y pelusas pegados a éste tejido (y más si tenéis mascotas). Las más utilizadas son las que llevan en el tapizado una malla 3D o las más transpirables y fuertes que se fabrican en la actualidad son las que van tapizadas con una gruesa malla Air Space de 10mms. Este tipo de malla ofrece una extraordinaria ventilación, no se aplasta con el peso (1m3 soporta hasta 3.000 kgs), creando una cámara de aire entre la base y el colchón.
Este tipo de base es idónea para todo tipo de colchones, incluso para colchones de látex, ya que la transpiración es mayor que incluso en un somier de lamas.
Hablaremos de los somieres de lamas en el siguiente artículo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar mi base antigua con un colchón nuevo?
Solo si la base está en perfectas condiciones. Una base antigua con láminas cedidas, una tapa arqueada o una estructura inestable hará que tu colchón nuevo se deforme prematuramente, perdiendo su garantía y anulando los beneficios de confort y salud por los que has pagado.
¿Cómo influye la base en la firmeza del colchón?
La base es el «chasis» del descanso. Un mismo colchón se sentirá más firme y estable sobre una base tapizada o un canapé de tapa rígida, mientras que sobre un somier de láminas ganará en elasticidad y flexibilidad. Es fundamental que la base sea coherente con la sensación que buscas al dormir.
¿Qué pasa si elijo una base que no transpira bien?
Si tu colchón es de látex o viscoelástica de alta densidad, necesitas una base que facilite la aireación. Una base inadecuada o muy antigua puede provocar la acumulación de humedad y calor, lo que no solo resulta incómodo, sino que favorece la aparición de moho y bacterias dentro del núcleo del colchón.