Si no existe una recomendación expresa del profesional de salud, no la recomendamos porque sus cuellos aún son muy pequeños y las cabezas muy grandes en comparación al cuerpo. Una almohada estaría forzando la posición natural.
Además que los bebés , en sus primeros meses de vida, no tienen mucha movilidad pero si que podrán llegar darse la vuelta, encontrándose con la almohada que podría suponer un grave peligro al impedirles respirar correctamente.
De hecho, la Asociación Española de Pediatría desaconseja el uso de almohadas en los primeros años de vida de los pequeños. Incluso recomiendan prescindir de peluches, cojines o protectores para permitir el mayor área de descanso libre.
Algunos de los casos en los que nos pueden recomendar el uso de almohadas finas y transpirable es cuándo los bebés tienen mucho reflujo, el tener la cabecita levantada puede resultar efectivo para eliminar el reflujo gástrico o para bebés que están resfriados, inclinar levemente la cabeza puede resultar beneficioso.
Otro tipo de almohada muy recomendada, segura y cómoda para el bebé es la almohada que evita la plagiocefalia, que es la cabeza plana en los bebés en uno de los lados o en la zona trasera. Esto no es algo grave y tiene solución, como el uso de éste tipo de almohadas que actúan como prevención asi como tratamiento para evitarla.
En Camapolis encontrarás tanto almohadas suaves, finas y transpirables como almohadas para prevenir y tratar la plagiocefalia.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se recomienda empezar a usar almohada?
La mayoría de los especialistas y asociaciones de pediatría coinciden en que no se debe usar almohada hasta que el niño pase a una cama individual, generalmente a partir de los 2 años. Antes de esa edad, el cuerpo del bebé está proporcionado de tal forma que su cabeza descansa alineada con la espalda sin necesidad de soporte extra.
¿Qué riesgos tiene el uso de almohada en bebés?
El riesgo principal es la asfixia accidental. Al ser elementos blandos, si el bebé se gira, su nariz y boca pueden quedar obstruidas. Además, el uso prematuro de almohada fuerza una curvatura innecesaria en el cuello del bebé, ya que sus hombros son estrechos y no necesitan esa elevación para mantener la columna recta.
¿Cómo debe ser la primera almohada de un niño?
Cuando llegue el momento de introducirla (después de los 2 años), debe ser una almohada muy fina, plana y firme. Es fundamental que sea de materiales transpirables y que cuente con una funda lavable de tejido natural, como el algodón, para garantizar la máxima higiene y seguridad durante el descanso.

























































