Uno de los hitos más importantes en el crecimiento de un niño es el momento en que deja atrás la cuna para empezar a dormir en su propia «cama de mayor». Para los padres, esta etapa suele generar muchas dudas: ¿es demasiado pronto?, ¿cómo evitamos que se caiga por la noche?, ¿qué tipo de colchón necesita su espalda en pleno desarrollo?
En Camapolis llevamos años asesorando a familias en Madrid para garantizar un descanso saludable y seguro en todas las etapas de la vida. A continuación, te explicamos todas las claves para realizar la transición de la cuna a la cama de 90 cm de forma fluida y sin sobresaltos.
¿Cuándo es el momento adecuado para cambiar de la cuna a la cama?
No existe una edad exacta fijada por norma, ya que cada pequeño evoluciona a su propio ritmo. Sin embargo, la ventana temporal más habitual suele situarse entre los 18 meses y los 3 años y medio.
Para saber si tu hijo está preparado, en Camapolis recomendamos observar las siguientes señales:
- Intenta saltar los barrotes: Si el niño ya tiene la agilidad suficiente para intentar trepar por la cuna, el riesgo de caída fortuita hace imperativo el cambio a una cama.
- Falta de espacio postural: Si notas que al dormir choca constantemente contra los cabeceros o barrotes y eso interrumpe su sueño.
- Pide su propia cama: A menudo, el interés surge al ver la cama de sus hermanos mayores o por imitación de sus compañeros de escuela infantil.
- Llegada de un nuevo hermano: Si vais a reutilizar la cuna, es conveniente hacer el cambio 2 o 3 meses antes de la llegada del bebé para que el niño no sienta que le están «quitando» su espacio.
Cómo elegir la cama y el soporte ideal para el cambio
Para que la adaptación sea un éxito y aproveches al máximo el espacio de la habitación infantil, la elección del soporte adecuado es fundamental. La estructura debe aportar estabilidad, seguridad y funcionalidad a largo plazo.
Entre las opciones más demandadas por las familias encontramos las camas nido juveniles, que permiten disponer de una segunda cama integrada para visitas o para acompañar al niño durante las primeras noches de adaptación. Si el dormitorio tiene dimensiones reducidas, instalar un canapé abatible juvenil de 90 cm es la solución perfecta para multiplicar el almacenaje de juguetes y ropa de cama fuera de temporada.
¿Qué características debe tener el colchón infantil para una cama de 90 cm?
El cuerpo de un niño en crecimiento requiere un soporte ergonómico muy específico. Durante las fases de sueño profundo se produce la liberación de la hormona del crecimiento y la consolidación de la postura vertebral.
Al elegir entre el catálogo de colchones infantiles en Camapolis, ten en cuenta estas 4 propiedades imprescindibles:
1. Firmeza media-alta ergonómica
La columna vertebral de un niño no debe hundirse excesivamente. Un colchón demasiado blando puede derivar en malas posturas posturales. Buscamos una superficie firme pero adaptable, capaz de mantener la alineación recta de la espalda tanto si duerme boca arriba como de lado.
2. Alta transpirabilidad y termorregulación
Los niños suelen sudar más que los adultos durante el descanso. Es primordial optar por materiales transpirables, como los núcleos HR de poro abierto combinados con capas de viscoelástica de densidad equilibrada o muelles ensacados con acolchados de fibra natural.
3. Tratamientos de higiene e hipoalergénicos
El núcleo y los tejidos del colchón deben contar con tratamientos antiácaros, antibacterias y antihongos certificadas, protegiendo las vías respiratorias de los más pequeños frente a alergias.
4. Fundas lavables e impermeabilidad sin calor
Durante los primeros meses de transición es habitual que ocurra algún escape nocturno mientras se consolida el retiro del pañal. Es fundamental contar con una ropa de cama técnica y de calidad, incluyendo un protector impermeable transpirable de fibra Tencel o algodón que garantice la máxima higiene sin generar ruido ni bochorno.
Consejos prácticos para una adaptación sin estrés
Para hacer que el niño se sienta ilusionado con su nueva cama de 90 cm, te sugerimos aplicar las siguientes pautas:
- Involúcralo en la elección: Deja que elija el diseño del edredón, las sábanas o los cojines para que sienta el espacio como suyo.
- Instala barreras de seguridad anticaídas: Durante las primeras semanas, una barrera abatible evitará que se desplace fuera del colchón al moverse por la noche.
- Mantén la rutina de sueño: No cambies sus horarios, cuentos ni rituales previos de ir a la cama; la constancia transmite seguridad.
En Camapolis te ayudamos a crear el dormitorio infantil perfecto
En nuestras tiendas de descanso en Madrid y en nuestra tienda online disponemos de una amplia gama de sistemas de descanso adaptados a las etapas de crecimiento de tus hijos. Ven a visitarnos o contáctanos para recibir el asesoramiento personalizado de nuestros especialistas.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo se recomienda pasar de cuna a cama?
El momento de pasar de la cuna a una cama depende del desarrollo de cada niño. Aunque no existe una edad exacta, lo más habitual es realizar la transición entre los 18 meses y los 3 años y medio.
Algunas señales indican que puede estar preparado, como intentar trepar o saltar los barrotes de la cuna, tener poco espacio para moverse mientras duerme o mostrar interés por tener su propia cama. Si llega un nuevo hermano y vais a reutilizar la cuna, es recomendable hacer el cambio 2 o 3 meses antes para facilitar la adaptación.
¿A qué edad es recomendable pasar a los niños a la cama?
Generalmente, la transición de la cuna a una cama puede realizarse entre los 18 meses y los 3 años y medio, aunque cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo.
Más que centrarse únicamente en la edad, es importante observar si el pequeño intenta salir de la cuna, necesita más espacio para dormir o muestra interés por utilizar una cama. Cuando empieza a trepar por los barrotes, el cambio puede ser especialmente importante para evitar posibles caídas.
¿Cómo lograr que tu hijo duerma en su cama?
Para facilitar que el niño duerma en su nueva cama, es importante conseguir que la perciba como un espacio propio y seguro. Puedes involucrarlo en la elección de las sábanas, el edredón o los cojines, mantener sus horarios y rutinas habituales de sueño e instalar una barrera de seguridad anticaídas durante las primeras semanas.
Mantener los cuentos, horarios y rituales que tenía antes de acostarse ayuda a que el cambio sea más progresivo y transmite seguridad al niño.
¿Cómo hacer la transición de cuna a cama?
La transición debe realizarse de forma progresiva y adaptada al ritmo del niño. Una buena opción es involucrarlo en la preparación de su nueva cama de 90 cm y permitirle elegir algunos elementos de su dormitorio para que sienta el espacio como suyo.
También es recomendable mantener su rutina habitual de sueño y colocar una barrera de seguridad anticaídas durante las primeras semanas. Si el cambio se debe a la llegada de un nuevo hermano, hacerlo 2 o 3 meses antes puede ayudar a evitar que el niño perciba que está perdiendo su espacio.
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